Este santuario es el epicentro espiritual del municipio y se halla en un entorno boscoso de ensueño. Según la tradición oral, la imagen de la Virgen de Gracia fue hallada por un pastor en el siglo XIII junto a un manantial cuyas aguas resultaron tener propiedades curativas, de ahí el nombre de Fuente Santa.
El edificio actual, aunque reformado en diversas épocas, conserva ese aire místico de los santuarios de montaña. La estructura presenta una nave única con una espadaña sencilla que asoma entre los robles y quejigos.
Cada 15 de agosto, el paraje se llena de vida con la romería, una de las tradiciones más arraigadas donde los fieles acuden a beber el agua del manantial y a rendir culto a su patrona.
Es un lugar donde el silencio solo se rompe por el murmullo del agua y el viento en las copas de los árboles, ofreciendo un refugio de paz absoluta tanto para el devoto como para el senderista que busca frescor. La simbiosis entre fe, historia y naturaleza en este rincón es simplemente perfecta.
