Casa del Molinero

Justo al lado de los molinos suele encontrarse la Casa del Molinero. Era la vivienda donde residía el encargado de vigilar el viento y realizar la molienda. Es una construcción sencilla, de arquitectura popular, diseñada para resistir los fríos inviernos de la sierra. 

Los materiales son humildes: piedra del lugar, barro, cal y madera. Sin embargo, su importancia reside en lo que representa: el modo de vida de una profesión ya desaparecida pero fundamental para la subsistencia del pueblo. Actualmente, este espacio sirve para que los visitantes entiendan la vida cotidiana de estas gentes.

En la Casa del Molinero se puede ver cómo se organizaba el espacio doméstico en el pasado: la chimenea como centro de la casa, los aperos de labranza colgados en las paredes y el mobiliario austero. Es un complemento perfecto a la visita del molino, ya que humaniza la estructura industrial.

 Pasear por sus estancias nos permite imaginar las noches de invierno al calor del fuego, mientras fuera soplaba el viento que hacía girar las aspas. Es un ejemplo de conservación del patrimonio etnográfico que ayuda a mantener viva la memoria colectiva de Las Ventas con Peña Aguilera, recordándonos que la historia también se escribe en las casas pequeñas y en las vidas sencillas.

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