La Fuente Chica, como su propio nombre indica, es probablemente una de las fuentes de menor tamaño dentro del municipio, pero no por ello menos importante. Este tipo de fuentes solían complementar a otras principales, distribuyendo el acceso al agua en distintos puntos del territorio.
En un contexto en el que no existía red de agua corriente, era fundamental contar con varios puntos de abastecimiento para facilitar el acceso a los vecinos. La Fuente Chica cumpliría esa función, especialmente para zonas concretas del pueblo o para actividades agrícolas cercanas.
Además, estas fuentes más pequeñas suelen estar más integradas en el entorno, a veces casi ocultas en el paisaje, lo que les da un valor especial desde el punto de vista etnográfico.
Conservar este tipo de elementos permite entender mejor cómo se organizaba el abastecimiento y la vida diaria en el pasado.
