La Ermita de San Blas es un pequeño edificio religioso que forma parte del cinturón espiritual de Los Yébenes. San Blas es un santo muy venerado en el mundo rural por su protección de la garganta y los animales, y su festividad es una de las tradiciones invernales más arraigadas en el pueblo.
La ermita es una construcción sencilla, ubicada en un entorno natural que invita al paseo. Cada año, los vecinos acuden en romería para celebrar la festividad del santo, compartiendo viandas y manteniendo vivos rituales centenarios. La estructura del edificio, con su pequeña campana y sus muros blancos, es un ejemplo de la arquitectura religiosa popular que busca la cercanía con el fiel y con la tierra.
Es un lugar de paz y devoción que, al igual que las otras ermitas del pueblo, marca el calendario emocional de los venteros y de los habitantes de Los Yébenes.
