El agua en Mazarambroz tiene nombre propio en sus arroyos. El Guajaraz es el curso de agua más importante de la zona, responsable de dar vida a los valles y de haber permitido, históricamente, el asentamiento humano y la agricultura.
Por su parte, el arroyo de San Martín de la Montiña es un curso más serrano, con aguas claras que descienden de las cumbres creando pequeños ecosistemas de ribera llenos de frescor. Ambos son vitales para la biodiversidad local, actuando como corredores ecológicos.
Pasear por las orillas de estos arroyos permite observar una flora distinta: chopos, sauces y juncos que contrastan con la aridez del monte bajo. En las épocas de lluvia, el murmullo del agua se convierte en la banda sonora de Mazarambroz. Estos cauces han sido utilizados desde la época romana (como demuestra la cercana presa de la Alcantarilla) para el abastecimiento y el riego.
Para el visitante, son lugares de paz absoluta, ideales para rutas cortas donde el sonido del agua y el frescor de la vegetación de ribera ofrecen un refugio perfecto, especialmente en las estaciones de primavera y otoño, cuando el campo luce sus mejores colores.
