En uno de los rincones más pintorescos de Mazarambroz, el Callejón del Tostado, se encuentra un escudo heráldico tallado en piedra que es una verdadera joya para los amantes de la genealogía y la historia. Este escudo pertenece a alguna de las familias hidalgas que residieron en el municipio y es un testimonio del estatus social y económico que tuvo la villa en los siglos de oro.
La talla suele ser de gran calidad, mostrando los linajes y las alianzas de la familia propietaria de la casa original. Ver este escudo en un callejón estrecho y tranquilo permite imaginar el pasado de Mazarambroz como un lugar de caballeros y linajes antiguos.
Es un detalle que a menudo pasa desapercibido para el turista con prisas, pero que para el viajero observador añade una capa de profundidad histórica al paseo. Estos elementos heráldicos son piezas protegidas que forman parte del “museo al aire libre” que es el casco antiguo de la localidad.
