Este mural es quizás el más significativo para el orgullo local, ya que plasma el lema histórico del pueblo: “No temieron”. Esta frase, que define el carácter de los mascaraqueños, hace referencia a la valentía que demostró la villa al mantenerse fiel a la causa comunera frente a las tropas imperiales. El mural tiene un diseño épico y simbólico, convirtiéndose en un monumento visual a la resistencia y a la libertad de conciencia.
El lema “No temieron” es una declaración de principios que ha sobrevivido a los siglos. Verlo plasmado en un mural de grandes dimensiones recuerda a propios y extraños que Mascaraque es un pueblo con memoria y con unos valores muy arraigados. Este tipo de intervenciones artísticas ayudan a crear un sentido de comunidad y a que los jóvenes entiendan el origen del prestigio de su municipio.
Es un punto de parada obligatoria para comprender la psicología de este rincón de Toledo: un lugar que, a pesar de su tamaño, nunca se dejó intimidar por los poderosos y que hoy luce esa herencia con natural orgullo.
