La Ermita de San Antonio es otro de los enclaves religiosos destacados del municipio. Situada en un entorno tranquilo, esta ermita está dedicada a San Antonio, uno de los santos más populares en la tradición católica, especialmente vinculado a la protección y las peticiones personales.
El edificio mantiene una arquitectura sencilla, con una sola nave y elementos decorativos discretos. Su valor radica principalmente en la devoción que despierta entre los vecinos. Cada año, con motivo de la festividad de San Antonio, se celebran actos religiosos y festivos que reúnen a gran parte de la población.
Además de su función espiritual, la ermita es un punto de interés para quienes buscan conocer la cultura local. Su entorno invita al paseo y al descanso, convirtiéndola en un lugar ideal para disfrutar de la tranquilidad de los Montes de Toledo.

