Ubicada en un entorno que invita a la oración y al descanso, la Ermita de Santa Quiteria es uno de los lugares más queridos por los marjaliceños. Santa Quiteria es una figura fundamental en el santoral de la zona, invocada tradicionalmente para la protección contra la rabia y otros males.
La ermita es un edificio sencillo, de arquitectura popular, que se integra perfectamente en el paisaje rural. Su fachada blanca resplandece bajo el sol de Toledo, convirtiéndose en un punto de referencia visual en las afueras del núcleo urbano.
Cada año, la ermita se convierte en el centro de la romería local, una festividad que combina el fervor religioso con la convivencia vecinal. En estos días, el campo que rodea la ermita se llena de gente que comparte comida, música y tradiciones. Este espacio representa la conexión de Marjaliza con sus raíces agrarias y su devoción popular. La conservación de la ermita es fruto del esfuerzo colectivo de los vecinos, que ven en ella un símbolo de su identidad.
Para el visitante, es un rincón de paz donde se puede apreciar la arquitectura funcional y humilde que caracteriza a las ermitas de los Montes de Toledo, lugares pensados para la cercanía entre lo divino y lo cotidiano, rodeados siempre de una naturaleza exuberante.


