El Castillo de Dos Hermanas es uno de los lugares más emblemáticos de Navahermosa. Se sitúa a unos 2-3 kilómetros del núcleo urbano, sobre una peña rocosa, junto a otra roca similar que da nombre al paraje. Entre ambas discurre el arroyo Marlín, creando un paisaje muy característico y espectacular.
Se trata de una fortaleza de origen medieval, probablemente construida en el siglo XII por la Orden del Temple, aunque también existen teorías que apuntan a un origen anterior como fortificación árabe. Formaba parte de una red defensiva vinculada a la encomienda de Montalbán, siendo clave durante la Reconquista para proteger el territorio de Toledo.
El castillo tenía una función tanto militar como de refugio para la población cercana, formada por pastores y colmeneros. Aún hoy se pueden ver restos de esta antigua aldea en los alrededores, lo que ayuda a imaginar cómo era la vida en aquella época.
Aunque actualmente se encuentra en ruinas, conserva parte de sus muros, la estructura de la plaza de armas y elementos defensivos. Su principal atractivo es la impresionante panorámica de 360º sobre los Montes de Toledo y los olivares que rodean el municipio.
Es un lugar ideal para visitar con calma, hacer senderismo y disfrutar de la historia y la naturaleza al mismo tiempo.










