El Castillo de Peñaflor, situado en las afueras de Cuerva, es una impresionante fortaleza que domina el paisaje de los Montes de Toledo. Construido en el siglo XV por orden de Don Juan Carrillo de Toledo y ampliado posteriormente por los Lasso de la Vega, este castillo es una mezcla perfecta de arquitectura militar y residencial nobiliaria.
El castillo presenta una planta cuadrangular con torres en sus ángulos y una gran torre del homenaje que servía como símbolo de poder señorial. Sus muros, realizados en mampostería con refuerzos de sillería en las esquinas, han resistido el paso de los siglos y diversas contiendas, incluyendo la Guerra de la Independencia.
Aunque hoy se encuentra en un estado que requiere cuidados, su silueta sigue siendo imponente y evocadora. El castillo de Peñaflor no era solo una estructura defensiva, sino una residencia palaciega donde se desarrollaba la vida de la corte local. Desde sus muros se controlaban los pasos hacia los montes y las actividades agrícolas del señorío.
Para el visitante, acercarse a sus ruinas es un ejercicio de nostalgia y admiración histórica; es imaginar la vida de los caballeros y las damas en una época en la que Cuerva era un enclave fundamental en la defensa de Toledo. La fortaleza de Peñaflor es una de las paradas más espectaculares de la ruta de los castillos de Toledo, ofreciendo una imagen de robustez medieval que define el carácter histórico y fronterizo de este municipio.


