La devoción a la Virgen de Gracia constituye uno de los pilares espirituales y festivos de Cuerva. Aunque vinculada a la iglesia parroquial, su figura representa una advocación central que une a todas las familias del pueblo.
La imagen es objeto de cultos especiales durante todo el año, culminando en las fiestas patronales donde la Virgen procesiona por las calles engalanadas de Cuerva. Esta devoción no es solo religiosa, sino un elemento de cohesión social que identifica a los corvanchos allí donde se encuentren.
La imagen de la Virgen de Gracia suele estar rodeada de un rico ajuar litúrgico que refleja la generosidad de los vecinos a lo largo de los siglos. Las fiestas en su honor incluyen actos que mezclan lo sagrado con lo profano: pólvora, música de banda, bailes tradicionales y encuentros familiares.
Para el turista que coincide con estas celebraciones, es la mejor manera de ver al pueblo en su máxima expresión de alegría y comunidad. La Virgen de Gracia es, para Cuerva, el símbolo de la protección y la madre a la que se acude en momentos de necesidad. Su presencia en la vida diaria del municipio es constante, y el respeto que se le profesa es una muestra de cómo las tradiciones antiguas siguen siendo el pegamento que mantiene unida a una sociedad rural moderna frente a los cambios del tiempo.
