El agua es un elemento sagrado en Villaminaya, y su red de fuentes tradicionales es buena prueba de ello. La Fuente Recén, la de Moracantá y la de la Vereda del Pilón no son solo puntos de extracción de agua, sino hitos históricos y sociales.
Durante siglos, estas fuentes fueron los lugares donde se abastecía la población y donde el ganado saciaba su sed tras las jornadas de trabajo en el campo. Cada una tiene su propia personalidad: la Fuente Recén destaca por su antigüedad y su ubicación estratégica; la de Moracantá está ligada al entorno de la presa romana, vinculando el pasado imperial con la necesidad cotidiana; y la de la Vereda del Pilón se sitúa en un antiguo camino de trashumancia, siendo testigo del paso de pastores y rebaños.
Estas fuentes han sido recuperadas y puestas en valor, manteniendo sus pilones de piedra y sus caños, que siguen ofreciendo el frescor de la tierra. Visitar estas fuentes es realizar un recorrido por la memoria del pueblo, recordando una época en la que la vida giraba en torno a estos puntos de agua y donde la cultura del aprovechamiento de los recursos hídricos era vital para la supervivencia en la comarca.
