La Iglesia de Santa María la Real es uno de los dos templos principales que testimonian la antigua división del pueblo. Situada en lo que era el sector de “Yébenes de Toledo” (jurisdicción de la ciudad de Toledo), esta iglesia es un ejemplo notable de arquitectura religiosa con influencias que van desde el mudéjar hasta el renacimiento.
Su exterior destaca por la combinación de ladrillo y mampostería, típica de la zona, con una torre robusta que marca el perfil del barrio. El interior es espacioso y solemne, con una decoración que ha ido evolucionando con el paso de los siglos. Es un edificio que impone por su sencillez y por su historia: durante mucho tiempo fue el centro espiritual de una comunidad que se sentía orgullosa de pertenecer a la jurisdicción de la capital.
La iglesia ha sido restaurada con cuidado para mantener sus elementos originales, como las cubiertas de madera y los altares que albergan imágenes de gran devoción local.
Entrar en Santa María la Real es entrar en la historia de la rivalidad y convivencia de los dos Yébenes, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre sus muros de piedra y el eco de las oraciones centenarias.


