Este mural es un homenaje a uno de los hijos más ilustres de Mascaraque: el pintor renacentista Juan Correa de Vivar. Al ser un artista cuya obra está repartida por grandes museos (como el Prado) e iglesias de toda España, el municipio ha querido traer su arte a las calles para que todos los vecinos y visitantes puedan disfrutar de su legado.
El mural suele reproducir el estilo o alguna de las obras más emblemáticas del pintor, caracterizado por una técnica refinada y una gran expresividad en los rostros, propia del Renacimiento español.
La presencia de este mural en el espacio público democratiza el arte y refuerza el orgullo de pertenencia de los mascaraqueños. Juan Correa de Vivar no solo fue un pintor, fue un embajador de su tierra en la corte y en los círculos eclesiásticos del siglo XVI. El mural actúa como un recordatorio de que en este pequeño pueblo de Toledo nació una de las mentes más brillantes del arte español.
Es un punto de interés fotográfico imprescindible y una muestra de cómo Mascaraque utiliza el arte urbano para embellecer sus calles y educar sobre su propia historia artística.
