La Virgen de Pegines es, sin duda, la joya devocional más antigua de Noez y uno de los testimonios artísticos más emocionantes de la comarca. Se trata de una talla de madera policromada que los historiadores del arte sitúan entre finales del siglo XII y principios del XIII, en pleno periodo románico con incipientes influencias góticas.
Esta imagen representa la advocación mariana más primitiva del municipio y es un vínculo directo con los tiempos de la repoblación cristiana de los Montes de Toledo, una época en la que la fe y el arte se unían para dar esperanza a los nuevos pobladores de estas tierras fronterizas.
La iconografía de la talla es la característica de la época: una Virgen Trono que sostiene al Niño Jesús en su regazo, con una expresión de serenidad hierática y una belleza austera que cautiva a quien la mira. A pesar de su antigüedad de ocho siglos, la imagen ha sido custodiada con un celo extraordinario por los habitantes de Noez, sobreviviendo a guerras y penurias.
La Virgen de Pegines es la protectora histórica de la villa, y su presencia en el templo parroquial confiere al edificio una carga espiritual y mística que va más allá de lo puramente artístico.
Para el turista cultural, contemplar la Virgen de Pegines es realizar un viaje al pasado medieval de Castilla. Es una pieza de una rareza y valor excepcionales en el ámbito rural, ya que pocas tallas de esta época han llegado hasta nosotros en tan buen estado de conservación. Su sencillez es su mayor fuerza, recordándonos que el arte románico no buscaba el realismo, sino la transmisión de una verdad espiritual profunda.
Es el tesoro más íntimo de Noez, una obra que inspira respeto y que sigue siendo el corazón de las devociones más arraigadas de sus vecinos.
